Sexo sin Amor

Martes, 16 Septiembre   

Llamamos “amor” en relación al sexo a un sentimiento ambiguo, imposible de definir, confuso y, muchas veces, turbio. La realidad nos dice que “eso” no es amor, sino simple enamoramiento, es decir, la consecuencia emocional de ciertas reacciones químicas del cerebro, que nos hacen ver como reales ilusiones que satisfacen nuestras necesidades.

Precisamente, una vez que aquellos “vapores ilusorios” han dejado de tener efecto, todo se desvanece, la ilusión se pierde y comienza la etapa de la frustración y del desagrado, preámbulo del odio. Consideramos al sexo como una “función vital” de nuestra relación socio-moral, cuando en realidad no es más que un instinto quizás el más poderoso que no posee más regla en los humanos que la búsqueda del placer.

Todo esto puede pareceros prosaico, poco serio, quizás hasta atroz, pero es la realidad descarnada.  Pero el “amor” que acompaña al sexo no es el mismo que acompaña a las relaciones humanas en sus variadas formas. El amor tiene infinitos matices que lo vuelven un sentimiento complejo y, por qué no decirlo, perfecto. Por otra parte, es imposible el “sexo sin amor” en un sentido estricto, ya que es necesario cierto grado de “enamoramiento” para que se produzca la excitación.